Seguiremos siendo prudentes con el conservadurismo conciliar

Con el debido respeto vamos a comentar algunas declaraciones realizadas por el cardenal Burke en una reciente entrevista:

MFM: Y me pregunto, si para usted no es un tema de preocupación, que lo parece que lo que estamos viendo ahora sea de hecho una especie de continuación de aquel espíritu del Vaticano II que tiene menos que ver con Francisco y más que ver con una orientación totalmente nueva de la Iglesia Católica.

Cardenal Burke: Esa es una preocupación legítima. Y cuando escucho este lenguaje—el ‘espíritu del Vaticano II’—enseguida me pongo en alerta porque no hay duda, ha quedado demostrado y puede demostrarse aún más que mucho de lo que sucedió en la Iglesia luego del Concilio Vaticano Segundo, que invocó al Concilio Vaticano Segundo, no tenía nada que ver con lo que los padres conciliares enseñaron. Lo vimos en la devastación de la sagrada liturgia y también en otros aspectos. Así que creo que lo que debemos hacer es regresar a la enseñanza inmutable de la Iglesia tal como la expresó el Concilio Vaticano Segundo, pero en todos los concilios ecuménicos y en todas las enseñanzas auténticas de la Iglesia a lo largo de los siglos. Sólo cuando los católicos estén bien empapados en las enseñanzas de la fe, van a estar preparados para dar ese testimonio que hoy se necesita y también van a estar preparados para ser fuertes miembros de la Iglesia y para mantener fuerte a la Iglesia. Hoy sufrimos por décadas de mala catequesis, o una falta total de catequesis. Y eso está dando sus frutos. Pero tenemos las herramientas para enfrentarlo y debemos usarlas.

cardenal-raymond-burke_resize

El periodista le da la oportunidad al cardenal de que exprese su posición sobre el Vaticano II, que es el fondo de la cuestión en la crisis contemporánea, y este responde:

cuando escucho este lenguaje—el ‘espíritu del Vaticano II’—enseguida me pongo en alerta porque no hay duda, ha quedado demostrado y puede demostrarse aún más que mucho de lo que sucedió en la Iglesia después del Concilio Vaticano Segundo, que invocó al Concilio Vaticano Segundo, no tenía nada que ver con lo que los padres conciliares enseñaron.

Seamos prácticos, vayamos a los hechos y recordemos que los mismos padres del Concilio quisieron un concilio pastoral. Peguntémonos entonces: ¿qué fue lo que realmente quisieron enseñar los padres conciliares? Porque desde el primer instante de la conclusión del Concilio hasta hoy mismo los padres conciliares y sus sucesores se han pasado cinco décadas sin decir ni pío, sin quejarse, sin levantar la voz, sin hacer absolutamente nada en contra del Concilio y su aplicación. ¿No será que los obispos no estaban tan descontentos con el modo en que se aplicaron las enseñanzas del concilio? Tiempo de sobra tuvieron de ver los frutos de esa mala praxis pero que se sepa nada significativo se hizo desde dentro de la Iglesia oficial, mientras que los que sí protestaron y quisieron hacer algo fueron precisamente los que fueron desterrados al desierto. A nosotros al menos esto nos resulta bastante esclarecedor.

Esto es por una parte, porque por otra si hay algo que sí que está demostrado y sobre lo que no hay ninguna duda es que el modo de hablar del Concilio fue cualquier cosa menos si, si; no, no. Los documentos del Concilio son un portento de ambigüedad modernista diabolicamente calculada para que, precisamente, todos los cambios radicales que iban a ser aplicados tras el Concilio se pudieran hacer en el nombre de este, y no solo de su espíritu sino de su letra también. Por lo tanto volvemos a preguntar: ¿qué es lo que quisieron enseñar los padres conciliares? Lo sentimos, pero sí que hay dudas y muchas, nada ha quedado demostado al respecto sino todo lo contrario. Sigamos:

Así que creo que lo que debemos hacer es regresar a la enseñanza inmutable de la Iglesia tal como la expresó el Concilio Vaticano Segundo, pero en todos los concilios ecuménicos y en todas las enseñanzas auténticas de la Iglesia a lo largo de los siglos.

Esto suena un poco a hermeneútica de la continuidad, aquel mito inventado por Benedicto XVI que no duró mucho de moda porque no había forma de defenderlo, intentando dar gato por liebre metiendo al gato en la jaula de los conejos. Sin embargo está ampliamente probado por los hechos y hasta abiertamente reconocido por los propios ideólogos e impulsores del Concilio Vaticano II, que el mismo así como sus documentos y su apllicación supuso una ruptura brutal con el milenario magisterio de la Santa Iglesia, con la Santa Tradición.

Por otra parte, ¿cual es, o qué es esa enseñanza inmutable expresada por el Concilio Vaticano II? Suena esto como si se nos estuviera hablando de enseñanzas infalibes en un concilio pastoral, no lo olvidemos. En cualquier caso nos parece que estas afirmaciones no se corresponden bien con la realidad y por tanto nos parecen desafortunadas y que solo contribuirán a seguir amontonando mas y mas confusión en las ya de por sí confundidas y maltratadas almas cristianas. Continuemos:

Sólo cuando los católicos estén bien empapados en las enseñanzas de la fe, van a estar preparados para dar ese testimonio que hoy se necesita y también van a estar preparados para ser fuertes miembros de la Iglesia y para mantener fuerte a la Iglesia. Hoy sufrimos por décadas de mala catequesis, o una falta total de catequesis. Y eso está dando sus frutos. Pero tenemos las herramientas para enfrentarlo y debemos usarlas.

¿Cuales enseñanzas de la fe? ¿Y a qué herramientas se refiere? Quizás las apuntadas en otra parte de la entrevista:

Estudien el Catecismo de la Iglesia Católica y otras expresiones de la enseñanza inmutable de la Iglesia, por ejemplo la exhortación apostólica Familiaris Consortio de San Juan Pablo II.

Donde se nos sigue proponiendo como modelo todo lo que venga de la iglesia conciliar, y mas concretamente su catecismo tramposo. Y por su puesto no podía faltar la ubicua figura de  San Juan Pablo II, recomendando algunas de sus exhortaciones mientras que del resto de su vida, obra y milagros no se habla demasiado, o nada (a nosotros no nos consta): típica parcialidad del conservadurismo conciliar. Como igualmente típica es la forma de expresarse del modernismo triunfante, hablando de enseñanzas inmutables a la vez que da a entender que la Iglesia no empezó a existir sino a partir del Concilio.

En resumen: nos parecen unas reflexiones y unas propuestas digamos que científicamente demostradas (los mismos aludidos frutos, sin ir mas lejos) como contraproducentes para fortalecer a la Iglesia. Lo cual es por cierto distinto que mantenerla fuerte, pues al menos nosotros no vemos esa fortaleza de la Iglesia hoy, sino que la vemos reducida al mínimo y dispersada, aunque eso sí, fuerte en sus miembros que resisten. 

En otro lugar de la entrevista:

a todos los lados que voy la gente me dice: “¿Qué les pasa a los cardenales? Están estas preguntas serias y permanecen en silencio. No dicen nada.” Y tienen razón. Si permaneciéramos en silencio, sin lugar a dudas daríamos a los fieles la idea de que todo está bien, pero no está todo bien.

No, no todo está bien, pero no fue con Bergoglio con quién llegó el escándalo. No fue ni con Bergoglio, ni con su Amoris Laetitia, ni con su furibundo ataque a los sacramentos y a la doctrina sacramental. Ataque por otra parte proyectado por el progresismo modernista reinante y que solo ha podido llevarse a cabo después de la intensa labor de mina que se ha llevado haciendo durante 50 años.

Pero las raices de los problemas no se quieren ver y por tanto no se quiere reconocer que el problema no es Bergoglio sino el mismo Concilio tan alabado por los mismos que reaccionan ahora a sus últimos frutos envenenados, que son las fechorías del hombre venido del fin del mundo. En este sentido los señores jerarcas de la Iglesia mantienen un atronador silencio que dura ya medio siglo porque, como acabamos de ver, incluso para los mas conservadores de ellos no hay ningún problema con el Concilio.

Conclusión

Quisiéramos poder decir otra cosa pero lamentablemente solo vemos razones para seguir pensando que en realidad no hay ningún tipo de reacción radical dentro de las estructuras oficiales de la Iglesia.

Creemos que hay algunos eclesiásticos que están reaccionando y quizás están dispuestos a seguir reaccionando mas ante la violencia y la destrucción que el modernismo mas radical y reinante está ejerciendo contra lo que queda de Iglesia. Pero se trata de una reacción limitada al propio ámbito conciliar. Creemos que las intenciones de estos hombres son sinceramente buenas y se lo agradecemos. Pero sus palabras hablan claramente de una posición conservadora del Concilio, al cual consideran esencialmente bueno para la Iglesia solo que, según ellos, ha estado siendo mal interpretado y peor puesto en práctica con abusos en abundancia. Y esto creemos que es un error grave.

Se habla de que quizás se esté siguiendo cierta estrategia “por pasos” para combatir el modernismo reinante hoy en la Iglesia, pero esto es materia para otro artículo. Así en breve digamos que esto a nosotros nos suscita mas escepticismo que otra cosa. Los hechos nos invitan a día de hoy a que sigamos siendo prudentes y desconfíados del conservadurismo conciliar.

Nota: Hemos tomado la traducción de Adelante la fe.

Anuncios

Un comentario en “Seguiremos siendo prudentes con el conservadurismo conciliar

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s