La bestia de la tierra

Apocalipsis 13

11Y vi otra bestia que subía de ( bajo ) la tierra. Tenía dos cuernos como un cordero, pero hablaba como dragón. 12Y la autoridad de la primera bestia la ejercía toda en presencia de ella. E hizo que la tierra y sus moradores adorasen a la bestia primera, que había sido sanada de su golpe mortal. 13Obró también grandes prodigios, hasta hacer descender fuego del cielo a la tierra a la vista de los hombres. 14Y embaucó a los habitantes de la tierra con los prodigios que le fue dado hacer en presencia de la bestia, diciendo a los moradores de la tierra que debían erigir una estatua a la bestia que recibió el golpe de espada y revivió. 15Y le fue concedido animar la estatua de la bestia de modo que la estatua de la bestia también hablase e hiciese quitar la vida a cuantos no adorasen la estatua de la bestia. 16E hizo poner a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y siervos una marca impresa en la mano derecha o en la frente , 17a fin de que nadie pudiese comprar ni vender si no estaba marcado con el nombre de la bestia o el número de su nombre. 18Aquí la sabiduría: quien tiene entendimiento calcule la cifra de la bestia. Porque es cifra de hombre: su cifra es seiscientos sesenta y seis.

Biblia de Mons. Juan Straubinger.

[Nota: las negritas son nuestras]

11 s. Esta segunda bestia, que tiene mucha semejanza con el pastor insensato de Za. 11, 15 ss., sirve a la primera, y ambas sirven al dragón (cf. 16, 13; Mt. 24, 23 ss.). Tertuliano y S. Ireneo creen que esta segunda bestia simboliza un gran impostor que aparece con la mansedumbre de un cordero (cf. Mt. 7, 15 y nota), pero engaña por su astucia a los hombres a tal punto que los lleva a adorar a la primera bestia (v. 12). Cf. 11, 18; Sb. 13, 6 y nota; 2 Ts. 2, 9 ss. En 16, 13; 19, 20 y 20, 10 se le da el nombre de falso profeta. Es de notar que el Cordero en el Apocalipsis no tiene dos cuernos como éste sino siete (5, 6) cf. Za. 3, 9 y 4, 10. Pirot recuerda también la advertencia de Jesús sobre los lobos que se vestirán de corderos y, luego de señalar interpretaciones que suponen haberse realizado esto en el siglo III con los sacerdotes del culto imperial romano, concluye expresando que se puede ver en la segunda Bestia “todo un sistema de pensamiento que sustituye al ideal divino un ideal terrestre –estatolatría, culto de la humanidad– para hacerle adorar”.

16 s. Alude al boycot económico por medio del cual serán sometidos los cristianos al sistema del terror, cosa que ya no nos toma de sorpresa en esta época. Según observan los expositores, se trataría de marcas indelebles, es decir, tatuadas en la piel.

18. Cifra de hombre : Algunos como Sacy vierten: cifra de un nombre de hombre , lo que coincide con lo dicho en el v. 17. Cf. 15, 2. Los judíos, y también los griegos, usaban las letras como signos numéricos. No es difícil encontrar nombres cuyas letras tengan el valor de 666, por lo cual se han propuesto muchos. Algunos piensan en Nerón, cuyo nombre y título de César, ambos escritos y leídos como cifras, alcanzan a la suma de 666, pero en idioma hebreo, y S. Juan escribió en griego. En todo caso no podría tratarse de Nerón en persona sino como tipo del Anticristo, siendo de notar que buscar a éste en aquel remoto pasado no sólo sería romper la economía del proceso escatológico que nos presenta el Vidente inspirado, sino también quitar a este gran fenómeno toda su eficacia para las almas y aun todo valor como lección para la historia. He aquí por qué no nos detenemos a exponer y refutar, como algunos modernos, las supuestas fuentes de este divino Libro en los mitos paganos o en las leyendas judaicas extrabíblicas, cosa que nos parece inconducente para el carecimiento sobrenatural en la fe, ya de suyo harto reñida con el orgullo propio de nuestra razón caída (véase la Introducción). Por lo demás no han faltado en griego muchos nombres propuestos, tanto concretos de personas, como abstractos, en el sentido de apostasía y endiosamiento del hombre, que son las características fundamentales del Anticristo, en el doble aspecto religioso y político (cf. 11, 3 y nota). En sentido simbólico, así como sabemos que el número siete significa plenitud y el ocho es, como superabundante, el número de la bienaventuranza eterna, así también el seis sería el número de la imperfección, repetido aquí tres veces para darle su máxima intensidad. Esta explicación es, entre otros. de S. Beda el Venerable y S. Alberto Magno. En tal caso las palabras cifra de hombre significarían un simple hombre, miserable e impotente como tal (cf. 15, 2) cuyo poder le viene de prestado (cf. v. 5 y nota). Y si se leyera: la cifra del nombre del hombre parecería quedar confirmado que el Anticristo será en su esencia la culminación del humanismo que desafía a Dios frente a frente (cf. 2 Ts. 2, 3 ss. y notas). Los mismos paganos tenían una concepción semejante en el mito de Prometeo que, rival de los dioses, se atrevió a arrebatar el fuego del cielo. La rebelión del primer hombre no fue otra cosa que ese mismo instinto primario y monstruoso de disputar al Creador la divinidad –“seréis como dioses” (Gn. 3, 5)– sin ver que ésta es inseparable de su propio Ser. Y todo es obra del dragón, pues él fue, el primero que quiso hacer lo mismo. Ciertos manuscritos como el Codex Laudianus traen la gematría 616 en vez de 666, y algunos modernos han propuesto su aplicación a Diocleciano en forma ingeniosa pero meramente conjetural. No sería fácil entender cómo podría quedar así anticuado, según se arriesgan a decir algunos, un Libro revelado cuyo contexto lo muestra como esencialmente escatológico, destinado a confortar las almas en los tiempos del fin (cf. 22, 10 y nota) y que termina precisamente fulminando sanciones tremendas para quien se atreva a quitarle cualquiera de sus palabras (22, 18 s.). Fillion lo dice bien claro: “La mayoría de esas soluciones nos retrotraen al pasado, pero el Anticristo pertenece al futuro”.

bestia-tierra-beato-liebana-2
Templo con el Arca de la Alianza y la Bestia que surge del abismo. Commentarium in Apocalypsin. Folio 184 v. Beato de Liébana.

Comentarios en la Biblia Bover-Cantera

11-17. Si la bestia del mar representa a los falsos cristos, la bestia de la tierra simboliza los falsos profetas (Mt 24,24; Mc 13,22), es decir, la intelectualidad irreligiosa o pseudorreligiosa.

18. Propone Juan un enigma a la sagacidad de los lectores: ¿cual será el nombre de la bestia? Y le da estos datos: las letras de este nombre, consideradas como cifras numércias, sumarán 666,. De todas las socluciones propuestas, la que mayor aceptación ha logrado es la de César Nerón, que, escrito con lestras hebreas, da la suma deseada. Aun aceptada esta solución, sólo quiere decir Juan que Nerón era una imagen en pequeño de lo que habrá de ser el auténtico anticristo. Prescindiendo de esta identifiación personal, el número 666 es como un tripe conato desesperado de llegar a la plenitud del número septenario. Es curioso que las letras griegas del nombre de Jesús suman 888, que es superación de plenitud.

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