Desmontando la ideología de género

Se podría haber tapado un poquito mas la señora pero se lo perdonaremos en vista de que hace una buena exposición del tema.

Para mas información: Yael Farache es una periodista española judía sefardí (o quizás sería mejor decir una judía con pasaporte español) que al parecer vive en Japón junto a su marido, empresario español que al parecer se dedica al negocio de la carne, y no precisamente la del sector alimenticio. Las grandes contradicciones de estos tiempos endemoniados que nos ha tocado vivir. El caso es que la verdad es la verdad la diga Agamenón o la diga su porquero, y en este caso ya quisiéramos que las bautizadas católicas españolas pensaran por lo menos la mitad de lo que piensa y dice esta mujer. Y los bautizados también.

Elogio de los grandes sivergüenzas

por Jacinto Choza

Hace unos cuantos años que vengo notando en nuestra sociedad la falta de unos elementos claves para la buena forma psíquica de todos sus ciudadanos. Antes de que comenzase la floración literaria sobre los rasgos neuróticos de nuestro tiempo venía sintiendo una nostalgia imprecisa, que por fin he logrado saber a qué se refería: lo que nos faltan son grandes sinvergüenzas. Es lamentable, pero es así.

Si me dedico a escribir estas líneas es porque no se ha reconocido aún que los grandes sinvergüenzas han desempeñado en la historia un papel altamente benéfico. Digamos que escribo por una deuda de gratitud hacia ellos, por un «deber de justicia». Cuando faltan grandes sinvergüenzas, como es nuestro caso, la salud psíquica de los pueblos parece que se resiente de un modo alarmante.

Para no herir susceptibilidades, me voy a situar en el siglo XVI, que, sospecho, queda lo suficientemente lejano como para no desatar pasiones. Por ejemplo, una cuestión sucesoria puede tener tal efecto, pero si se trata de la sucesión de Felipe el Hermoso, cualquier contemporáneo podrá considerarla sin que se altere su ritmo cardíaco. Sigue leyendo

Lutero, el monje maldito

Audios con etiquetas MP3 del famoso programa de Radio Cristiandad. Fuente: Pedro ¿me amas?

 

La Iglesia, no la oposición política, cortó la continuidad del franquismo

Nota: negritas y coloreado son nuestros.

por Pío Moa

Sin embargo, ud admite que el régimen no tenía intención de cambiar, de ceder el paso a una democracia.

R.  Es cierto… en parte. Lo que pasó, y casi ningún historiador ha entendido, es que el franquismo quedó vacío de ideología a raíz del Concilio Vaticano II. Siempre insisto en esa evidencia, que no se quiere ver. Como le dije, la oposición al franquismo fue comunista y terrorista, pero siempre fue débil, y el franquismo tuvo desde el principio el designio de institucionalizar un régimen que superase tanto al comunismo como a la democracia liberal. Pero dentro del franquismo había fuerzas muy diversas, incluso opuestas, y prácticamente lo único que las unía era que todas se consideraban católicas. De modo que el régimen se declaró confesionalmente católico, trató de aplicar las directrices sociales de la Iglesia y esta se convirtió en un pilar esencial del régimen… hasta el Vaticano II. Se ha dado la gran paradoja histórica de que el franquismo salvase del exterminio a la Iglesia, la salvase literalmente, físicamente, y que la Iglesia le abandonase, denunciase la confesionalidad y prefiriese, en los años 60, el diálogo con el marxismo. Es que no solo se declaró neutral, sino que sectores importantes eclesiásticos pasaron a apoyar el terrorismo, los separatismos, a partidos comunistas. Incluso alguno de ellos muy radical, maoísta, salió directamente de organismos eclesiásticos. Sigue leyendo

Mary Wagner: la “Juana de Arco” de la vida, sola contra el genocidio de los no-nacidos

Nota: los tachados son nuestros.

por María Teresa Moretti

Vivimos en un mundo al revés. Pocas dudas caben de que esta inversión es producto de lo que se llamó, en el ya lejano siglo XX, eclipse de la razón y, sobre todo, de la perversión de la fe. Y la perversión siempre es pérfida, como la etimología nos enseña. Además sabemos, por la sana y auténtica teología católica que duró desde los Apóstoles hasta el Concilio Vaticano II, que de este tipo de inversiones el artífice es el diablo. Pues, en este vuelvo de 180º, resulta que la Iglesia, antaño paladina de la defensa a ultranza de la vida, es ahora el brazo derecho de ese poder mundialista que financia muchos genocidios (por no decir todos), siendo el de los no-nacidos el más indiscriminado y feroz.

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La necesidad de ser pesimistas en nuestro tiempo

Yo lo que reivindico es la necesidad de ser pesimistas en nuestro tiempo. A veces desde la propia Iglesia, desde sus jerarquías –siempre propensas a la componenda–, se dice: «No tenemos que ser profetas de calamidades». ¿Pero cómo qué no? ¿Qué fue Jesucristo? ¡Un profeta de calamidades! Estaba todo el día lanzando advertencias sobre los males que nos aguardaban. Tenemos que tomar el látigo y fustigar a nuestra época. Hay una especie de connivencia para expulsar a quien se percibe como profeta de calamidades, y también esto tiene mucho que ver con la infiltración ideológica que sufrimos los católicos, y es que se tiende a confundir el optimismo –que es un estado de ánimo ilusorio generado por la ideología– con la esperanza, una virtud teologal. Y el pesimismo, condenado por el sistema, se confunde con la desesperación, que naturalmente es un tenebroso abandono de las virtudes cristianas. Pero yo creo que los pesimistas somos los auténticos portadores de la esperanza. Porque solamente a través de un juicio implacable de las realidades naturales es posible crear un hueco en donde las realidades sobrenaturales tengan cabida e inyecten esperanza en las realidades naturales. Hoy un juicio optimista de la realidad, aparte de ser una absoluta deshonestidad intelectual, genera un blindaje contra las realidades sobrenaturales.

Juan Manuel de Prada

Recomendamos también: El pesimismo cristiano

El Sagrario, listo para la desolación

Nota: las negritas son nuestras.

por Flavio Infante, en In exspectatione

Si hacían falta novedades para confirmarnos en la espera de mayores horrores, ahora circula la noticia de una inminente revisión del nuevo misal a los fines de promulgar un Novissimus Ordo Bergoglii para su imposición a sangre y fuego en todas las diócesis. La excusa es, otra vez, el muy sobado ecumenismo. No bastó la supervisión protestante en la refundición del Misal Romano en los ya lejanos días de Bugnini: se entiende que hay todavía algunos trozos que podarle a la maltrecha función litúrgica para que los secuaces de Lutero puedan sentirse a gusto en el culto católico, contestes todos en el carácter meramente conmemorativo de la Misa y en hacerle pito catalán a Trento por el recurso a la “impanación” y la “con- (que no trans-) substanciación”. Sigue leyendo

Yo soy esa excepción

por Rebecca Kiessling

Me adoptaron al poco tiempo de haber nacido. Hasta los diez años no supe que era fruto de la violación brutal a punta de cuchillo de un violador en serie. Sigue leyendo

El pesimismo cristiano

Por Christopher Fleming

Me considero un pesimista. La gente que me conoce también piensa que soy un poco catastrofista. Quizás la razón sea que estoy informado de lo que está ocurriendo en el mundo. Si es cierto lo que dicen, que el ignorante es feliz, su corolario también debe de serlo: el que sabe mucho es infeliz. Cuando digo que estoy informado, a lo que me refiero no es principalmente lo que nos cuentan en los telediarios: guerras, hambrunas, crímenes, desastres naturales, etcétera, aunque todo eso sí produce tristeza. Lo que me produce mayor tristeza es LO QUE NO CUENTAN. En ningún telediario hablan de la apostasía de Occidente, de la paulatina normalización de pecados como la blasfemia, el adulterio y la sodomía. Nadie cuenta que en la inmensa mayoría de familias ya no hay orden ni armonía, que los hijos desobedecen y faltan al respeto a los padres y que los padres hacen dejación de sus obligaciones más elementales de educar a sus hijos. No nos dicen que tres generaciones de católicos han desertado la Iglesia en pro de la religión post-moderna: la egolatría. Sigue leyendo

Rabino: ¿Por qué odiaban los alemanes a los judíos?

Proponemos este vídeo con la intención de hacer reflexionar sobre algo de lo que nunca se habla ni se plantea. Si los judíos eran tan odiados en aquella Alemania, ¿a qué se debió? ¿Se trataba de una fobia espontánea y gratuita, sin motivo alguno mas que el odio porque sí? Sigue leyendo